Jun 29, 2021

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Flotación

Flotación

¡Atención a los artículos de flotación!

Los artículos de flotación (flotadores, manguitos, barcas hinchables…) deben incorporar el marcado CE, que acredita que el producto cumple los requisitos europeos esenciales de seguridad.

Los artículos de flotación destinados a los niños deben llevar un tapón fijo en todos los orificios, que no pueda romperse ni separarse y que una vez hinchado no sobresalga. Para evitar el riesgo de ahogamiento, sólo deben utilizarse donde el niño haga pie y bajo la vigilancia de un adulto. Esta advertencia debe aparecer inscrita de forma legible e indeleble sobre el producto.

Comprueba que las instrucciones y advertencias están en castellano y aparecen los datos identificativos del responsable.

Texto: Vangellness
Foto: Betty Pink

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Abr 7, 2021

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Preguntas para mejorar tu conducta

Preguntas para mejorar tu conducta

Hoy te formulamos varias preguntas para valorar tu conducta alimentaria:

•¿He estado tomando porciones más grandes de lo normal?
•¿Como a horas poco habituales?
•¿Siento una falta el control con respecto a la comida?
•¿Estoy ansioso o nervioso por algo,…una situación social o un acontecimiento donde me van a evaluar?
•¿Me ha ocurrido algún acontecimiento vital importante que me está costando mucho afrontar?
•¿Tengo sobrepeso, o ha aumentado mucho mi peso?
•¿Hay otras personas en mi familia que utilizan la comida para afrontar sus emociones?

Si contestas afirmativamente a muchas de estas preguntas, es posible que comer se haya convertido en un mecanismo de manejar emociones en vez de en una forma de alimentar tu cuerpo.

Uno de los principales mitos sobre comer emocionalmente es que lo desencadenan emociones negativas. Sí, es cierto que la gente a menudo se refugia en la comida cuando está estresada, se siente sola, triste, ansiosa o aburrida. Pero comer emocionalmente también se puede asociar a emociones positivas, como el romanticismo de compartir un postre en el día de San Valentín o la celebración de un banquete en un día festivo.

Así que no te pierdas estos consejos para «desaprender» los patrones de comer emocionalmente.

Si te preocupan tus hábitos alimentarios, habla con Vangellness.

Texto y Foto: Vangellness

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Ene 28, 2021

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Comer como consuelo emocional

Comer como consuelo emocional

Comer emocionalmente es el uso de los alimentos como forma de afrontar las emociones en lugar de como forma de calmar el hambre.

Cuando se hace habitualmente —sobre todo sin ser consciente de ello— comer emocionalmente puede afectar al peso, la salud y el bienestar general.

No hay mucha gente que haga la conexión entre el comer y emociones. Pero entender qué desencadena la conducta de comer emocionalmente puede ayudar a seguir los pasos necesarios para dejar de hacerlo.

A veces comer emocionalmente se asocia a acontecimientos vitales importantes, como una muerte o un divorcio. Pero más a menudo son los innumerables y pequeños estreses cotidianos los que hacen que las personas busquen consuelo o distracción en la comida.

Los patrones de comer emocionalmente se pueden aprender: un niño a quien siempre se le da un dulce tras un logro importante puede crecer utilizando los dulces como recompensa por el trabajo bien hecho. Un niño que recibe galletas por dejar de llorar puede aprender a asociar las galletas al consuelo.

No es fácil «desaprender» los patrones de comer emocionalmente. Pero es posible. Y el primer paso consiste en tomar conciencia de lo que está ocurriendo.

Alimentos «consuelo»

Todos tenemos nuestros propios alimentos consuelo. Curiosamente, pueden variar en función del estado de ánimo y el género. En un estudio se detectó que la gente contenta parece preferir comer alimentos como la pizza, mientras que la gente triste prefiere el helado y las galletas. La gente aburrida se muere por devorar alimentos salados y crujientes, como las patatas fritas. Los investigadores también constataron que los hombres parecen preferir los alimentos consuelo calientes y caseros, como los filetes de carne y los guisos. Las mujeres prefieren el chocolate y el helado.

Hambre física versus hambre emocional

Hasta cierto punto, todos somos comedores emocionales. Pero en algunas personas comer emocionalmente puede ser un problema real, al provocar aumento severo de peso o ciclos de atracones y dietas severas.

El problema de comer emocionalmente (aparte de las cuestiones de salud) es que, en cuanto acaba el placer de comer, las emociones que lo desencadenan permanecen. Y a menudo te sientes peor por haberte comido la cantidad o el tipo de alimento que has ingerido. Por eso ayuda tanto conocer las diferencias entre el hambre física y el hambre puramente emocional.

Romper el ciclo

Controlar la conducta de comer para manejar tus emociones implica encontrar otras formas de afrontar las situaciones y emociones que hacen que una persona se refugie en los alimentos.

Por ejemplo, ¿eres de los que llegan a casa por las tardes y automáticamente se dirigen a la cocina? Detente y pregúntate: «¿tengo realmente hambre?» ¿Notas los típicos ruiditos del hambre en el estómago? ¿Te cuesta concentrarte o estás irritable? Si estos signos apuntan al hambre, elige algo ligero y saludable para matar el gusanillo hasta la hora de cenar.

¿No estás realmente hambriento? Si la tendencia a refugiarte en los alimentos a la vuelta de clase se ha convertido en parte de tu rutina, piensa en el porqué.

Consejos a probar

Estas tres técnicas te pueden ayudar:

1. Explora por qué comes y busca una actividad sustitutiva.

Por ejemplo:

•Si estás aburrido o te sientes solo, llama o escribe un mensaje de texto a un amigo o familiar.

•Si estás estresado, prueba con una rutina de yoga. Ponte música agradable y optimista y desahógate haciendo footing, dando saltos o bailado por tu habitación hasta que se te pase la acuciante necesidad de comer.

•Si estás cansado, replantéate tu horario de acostarte por las noches. El cansancio se puede confundir fácilmente con el hambre, y la comida no te ayudará si es la falta de sueño nocturno la que te provoca la fatiga diaria.

•Si comes para posponer las tareas escolares, abre los libros y ponte a hacer los deberes. Después te encontrarás mejor.

2. Escribe sobre las emociones que desencadenan tu conducta alimentaria. Una de las mejores formas de hacerlo es llevando un diario sobre tus estados de ánimo y tus comidas. Anota qué comes, cuánto y cómo te sientes mientras comes (si estás aburrido, contento, preocupado, triste, enojado) y sobre si estabas realmente hambriento o sólo has comido para consolarte.

A través de los diarios, empezarás a ver patrones emergentes entre lo que sientes y lo que comes. Así podrás utilizar esa información para hacer mejores elecciones (dar un paseo por el barrio en vez de comerte una bolsa de patatas fritas).

3. Haz una pausa y «tómate cinco minutos» antes de refugiarte en la comida. Demasiado a menudo, nos pasamos el día a prisa y corriendo, sin registrar absolutamente nada en nuestro interior. Estamos tan estresados, tan sobrecargados, tan hiperconectados que nos falta tiempo para reflexionar.

En vez de comer cuando entres en tu casa, tómate unos minutos para hacer la transición de una parte del día a otra. Revisa las cosas que te han ocurrido ese día. Admite cómo te han hecho sentir: ¿contento?, ¿agradecido?, ¿entusiasmado?, ¿enfadado?, ¿preocupado?, ¿celoso?, ¿excluido?

Pide ayuda

Aunque entendamos qué es lo que nos pasa, muchos de nosotros seguimos necesitando ayuda para romper el ciclo de comer emocionalmente. No es fácil, sobre todo cuando el hecho de comer emocionalmente ya ha provocado problemas de sobrepeso y de autoestima.

Aprovecha la ayuda que ofrecen los expertos. Los consejeros y terapeutas pueden ayudarte a afrontar tus emociones. Los nutricionistas pueden ayudarte a identificar tus patrones alimentarios y a seguir una dieta mejor. Un entrenador físico puede guiarte para que las sustancias químicas corporales que te hacen sentir bien se activen a través del ejercicio en lugar de a través de la comida.

Si te preocupan tus hábitos alimentarios, habla con nosotros y pierde peso de forma segura.

Texto y Foto: Vangellness

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Ene 12, 2021

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Piel responsable

Piel responsable

El invierno es una época delicada para la piel, ya que combina diferentes factores que hacen que pueda sufrir, como es el frío, el viento y la calefacción. Todos ellos hacen que la piel se reseque y, por tanto, debemos tomar medidas para evitar posibles riesgos.

Algunas de ellas:

1. Debemos evitar la sequedad de la piel aplicando cremas hidratantes de forma regular con una composición más grasa que el resto del año, lo cual mejorará la hidratación y protegerá la piel de agentes irritantes externos.
2. Mantener los pies secos y abrigados.
3. No exponer los pies cerca de estufas o utilizar bolsas de agua caliente. Es preferible utilizar unos calcetines que abriguen bien para conservar el calor.
4. Evita bañarte o ducharte con agua muy caliente, ya que las altas temperaturas del agua pueden dañar la piel y provocar que se irrite.
5. La piel seca y dañada durante el invierno puede facilitar que se produzcan pequeños cortes o heridas.
6. Utiliza tejidos naturales como el algodón que permite que el aire circule mejor entre la ropa y la piel, o la lana mejor que el nailon, y evita las costuras en la ropa interior y calcetines.
7. A pesar de que sea invierno la radiación ultravioleta puede dañar tu piel, por lo que es recomendable que utilices cremas con filtro solar y sombreros o gorros si tienes poco pelo.
8. El tabaco tiene un efecto nocivo directamente sobre la piel, y además restringe la circulación de la sangre a los pies.
9. La piel de los labios es muy delicada. Es muy fácil que los labios se resequen, agrieten y que sangren. En invierno es recomendable aplicar algún bálsamo labial hidratante y protector.

Hay que tener precaución puesto que las bajas temperaturas afectan directamente a la piel.

Texto: Vangellness
Foto: Betty Pink

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Ene 2, 2021

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Cosa de dos

Cosa de dos

Pero lo que conviene no olvidar es que nuestra definición inconsciente del amor no se revela en el modo en el que comienzan nuestras relaciones íntimas, sino en el modo en que terminan.

Texto: Vangellness con cita seleccionada de «El proceso de la Presencia» de Michael Brown
Foto: Betty Pink

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Nov 28, 2020

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Saber hacer

Saber hacer

Lo importante no es lo que sepas, sino lo que haces con lo que sabes.

Texto: Vangellness con cita de VanDick Silveira
Foto: Betty Pink

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