Ene 14, 2021

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Háblame al oído

Háblame al oído

En las relaciones íntimas, las emociones pueden jugar un papel decisivo, especialmente en la mujer.

En general, hombres y mujeres viven la sexualidad de forma muy diferente. Ellos responden sexualmente a más estímulos que ellas, ya sea mirando, imaginando o pensando. Sin embargo, las mujeres se estimulan con más lentitud, necesitan más caricias y una base emocional que propicie el contacto sexual.

En el universo que rodea la libido femenina, la emotividad y la comunicación con la pareja pueden ser factores tan determinantes como el cansancio, el estrés o las alteraciones hormonales. Circunstancias como una discusión, un conflicto de pareja o una etapa de baja autoestima pueden producir en la mujer sentimientos y emociones capaces de bloquear el deseo sexual. Esto no tiene que tratarse como un fracaso y tan solo hay que buscar la forma de solucionarlo… Se deberá romper el hielo y hablar del tema con sinceridad y sensibilidad en vez de intuir o adivinar los pensamientos del otro.

Acompañar las palabras con caricias puede duplicar la intensidad de una frase y lograr que el momento resulte mucho más emocionante.

 

Texto: Vangellness

Foto: Betty Pink

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Dic 18, 2020

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Molestarte

Molestarte

Las cosas que no compartimos y que afectan a la relación suelen ser a menudo el cultivo de lo que se denominan «conversaciones pendientes» que son el auténtico lastre de cualquier relación.
Las conversaciones pendientes van ocupando espacio en una relación para al final situar en un embudo o en un cauce demasiado estrecho los temas de nuestras conversaciones. Las relaciones se deterioran o se rompen, no por lo que nos decimos sino por lo que no nos decimos.

Texto: Vangellness
Foto: Betty Pink

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Dic 17, 2020

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Los lazos azules

Los lazos azules

Una profesora universitaria inició un nuevo proyecto entre sus alumnos. A cada uno les dió cuatro lazos de color azul, todos con la leyenda «Eres importante para mí», y les pidió que se pusieran uno. Cuando todos lo hicieron, les dijo que eso era lo que ella pensaba de ellos. Luego les explicó de que se trataba el experimento: tenían que darle un lazo a alguna persona que fuera importante para ellos, explicándoles el motivo y dándole los otros lazos para que ellos hicieran lo mismo. El resultado esperado era ver cuanto podía influir en las personas ese pequeño detalle.

Todos salieron de la clase comentando a quién darían sus lazos. Algunos mencionaban a sus padres, a sus hermanos o a sus parejas, pero entre aquellos estudiantes, había uno que estaba lejos de casa. Este muchacho había conseguido una beca para esa universidad y al estar lejos de su hogar, no podía darle ese lazo a sus padres o a sus hermanos.

Pasó toda la noche pensando a quién daría el lazo. Al siguiente día muy temprano tuvo la respuesta. Tenía un amigo, un joven profesional que lo había orientado para elegir su carrera y muchas veces le asesoraba cuando las cosas no iban tan bien como él esperaba. ¡Esa era la solución!. Saliendo de clase se dirigió al edificio donde su amigo trabajaba. En la recepción pidió verlo. A su amigo le extrañó, ya que el muchacho lo iba a ver después de que él salía de trabajar, por lo que pensó que algo malo estaba sucediendo.

Cuando lo vió en la entrada, sintió alivio de que todo estuviera bien, pero a la vez le extrañaba el motivo de su visita. El estudiante le explicó el propósito de su visita y le entregó tres lazos, le pidió que se pusiera uno y le dijo que «al estar lejos de casa, él era el más indicado para llevarlo». El joven ejecutivo se sintió halagado, no recibía ese tipo de reconocimientos muy a menudo y prometió a su amigo que seguiría con el experimento y le informaría de los resultados.

El joven ejecutivo regresó a sus labores y ya casi a la hora de la salida se le ocurrió una arriesgada idea: Le quería entregar los dos lazos restantes a su jefe. El jefe era una persona huraña y siempre muy atareada, por lo que tuvo que esperar a que estuviera «desocupado». Cuando consiguió verlo, su jefe estaba inmerso en la lectura de los nuevos proyectos de su departamento, la oficina estaba repleta de reconocimientos y papeles. El jefe sólo gruñó » ¿Qué desea?» El joven ejecutivo le explicó tímidamente el propósito de su visita y le mostró los dos lazos. El jefe, asombrado, le preguntó: » ¿Por qué cree usted que soy el más indicado para tener ese lazo?». El joven ejecutivo le respondió que él lo admiraba por su capacidad y entusiasmo en los negocios, además que de él había aprendido bastante y estaba orgulloso de estar bajo su mando. El jefe titubeó, pero recibió con agrado los dos lazos, no muy a menudo se escuchan esas palabras con sinceridad estando en el puesto en el que él se encontraba. El joven ejecutivo se despidió cortésmente del jefe y, como ya era la hora de salida, se fue a su casa.

El jefe, acostumbrado a estar en la oficina hasta altas horas, esta vez se fue temprano a su casa. En la solapa llevaba uno de los lazos y el otro lo guardó en el bolsillo de su camisa. Se fue reflexionando mientras conducía rumbo a su casa. Su esposa se extrañó de verlo tan temprano y pensó que algo le había pasado, cuando le preguntó si pasaba algo, él respondió que no pasaba nada, que ese día quería estar con su familia. La esposa se extrañó, ya que su esposo acostumbraba llegar de mal humor. El jefe preguntó «¿Dónde está nuestro hijo?», la esposa sólo lo llamó, ya que estaba en el piso superior de la casa. El hijo bajó y el padre le dijo «Acompáñame». Ante la mirada extrañada de la esposa, y del hijo, ambos salieron de la casa. El jefe era un hombre que no acostumbraba gastar su «valioso tiempo» en su familia muy a menudo.

Tanto el padre como el hijo se sentaron en el porche de la casa. El padre miró a su hijo, quien a su vez lo miraba extrañado. Le empezó a decir que sabía que no era un buen padre, que muchas veces se perdió de aquellos momentos que sabía que eran importantes. Le mencionó que había decidido cambiar, que quería pasar más tiempo con ellos, ya que su madre y él eran lo más importante que tenía. Le mencionó lo de los lazos y su joven ejecutivo. Le dijo que lo había pensado mucho, pero quería darle el último lazo a él, ya que era lo más importante, lo más sagrado para él; que el día que nació, fue el más feliz de su vida y que estaba orgulloso de él. Todo esto mientras le prendía el lazo que decía «Eres importante para mí».

El hijo, con lágrimas en los ojos le dijo: «Papá, no sé que decir, mañana pensaba suicidarme porque creía que no te importaba…te quiero papá, perdóname…».

Ambos lloraron y se abrazaron, el experimento de la profesora dió resultado, había logrado cambiar no una, sino varias vidas, con solo expresar lo que se sentía.

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Todos necesitamos del reconocimiento y la valoración; por eso es importante expresar lo que sientes y darle valor a los detalles de las personas con quienes te relacionas. En esta historia se toma como simbolo un lazo azul, pero existen divesas formas; cada uno elija la suya.

 

Texto y Foto: Vangellness con una historia popular

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Dic 9, 2020

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Refugio

Refugio

Los besos ayudan a aliviar los estados depresivos, estimulan la liberación de las hormonas del bienestar, y benefician la salud física y psicológica.

 

Texto y Foto: Vangellness

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Nov 28, 2020

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Saber hacer

Saber hacer

Lo importante no es lo que sepas, sino lo que haces con lo que sabes.

Texto: Vangellness con cita de VanDick Silveira
Foto: Betty Pink

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Nov 25, 2020

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Personajes del Reinö

Personajes del Reinö

Siempre habrá alguien que aunque no quieras, siempre será tu debilidad, que si te sonríe, tú sonreirás, que si te habla, tú contestarás y si te necesita, tú seguirás estando ahí.

Texto y Foto: Vangellness con fragmento de autor desconocido

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