Ene 4, 2018

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Mala circulación

Mala circulación

Muchas veces podemos relacionar el cansancio extremo con un exceso de actividad o una bajada de defensas, pero también puede ser indicativo de una mala circulación.

La mala circulación afecta a gran parte de la población. A continuación, te ofrecemos algunas características que debes tener en cuenta:

  1. Manchas en la piel, síntoma de una mala circulación sanguínea:

Los médicos nos hablan de los síntomas visibles y los síntomas silenciosos o casi imperceptibles. Las manchas, los cambios de color en la piel o incluso una epidermis más seca son reflejo de que nuestra sangre no fluye de forma adecuada.

Uno de los primeros síntomas asociados a la mala circulación son las manchas rojas o moradas que aparecen en los pies o en la parte baja de las piernas.

Primero son pequeñas irregularidades de tono violáceo que, poco a poco, pueden transformarse en úlceras.

 

  1. Hinchazón en los pies:

Pensemos que, cuando hay un déficit en la circulación sanguínea, nuestras extremidades son las últimas en recibir ese aporte de sangre rica en oxígeno y nutrientes.

Al no llegar la sangre en la misma cantidad, nuestro organismo intenta reducir esta descompensación mediante la acumulación de líquidos. Esta recibe el nombre de edema.

Esta falta de sangre enriquecida provoca, a su vez, cianosis. Veremos que nuestros pies, además de adquirir un tono amoratado, se hinchan de forma regular.

A su vez, los dedos tendrán un aspecto ligeramente magullado, como nos hubiésemos dado un golpe.

 

  1. Pérdida de cabello y uñas débiles:

La pérdida del cabello y las uñas débiles pueden ser síntoma de una mala alimentación o incluso del estrés.

Asimismo, y este dato es algo que muchos pasamos por alto, también puede significar otra cosa: que no estamos recibiendo la cantidad adecuada de nutrientes que nos proporciona la circulación sanguínea.

La mala circulación trae como resultado un cabello seco y débil que, a su vez, empieza a caerse por áreas.

Podemos notar incluso cierto “quemazón” en las uñas. A veces, basta con tocar algo para ver cómo se rompen al instante.

 

  1. Digestiones más lentas:

Una digestión lenta, pesada, ahí donde aparecen los gases, la acidez e incluso el estreñimiento puede ser también un síntoma de la mala circulación sanguínea.

 

  1. Un resfriado tras otro, infecciones y virus:

Este dato sin duda es curioso y debemos tenerlo en cuenta: un sistema inmunitario más débil y con defensas más bajas se asocia a una circulación sanguínea inadecuada o de mala calidad.

 

  1. Manos y pies fríos:

Este síntoma es realmente común. Cuando nuestra sangre fluye a una velocidad adecuada nuestra temperatura corporal se mantiene en un estado óptimo.

Sin embargo, si la circulación es lenta, la temperatura interna se resiente y sufrimos variaciones.

 

  1. Ese agotamiento que siempre nos acompaña:

Cuando el flujo sanguíneo se ralentiza aparecen los problemas. Uno de tantos y que, sin duda, percibiremos de inmediato es el cansancio.

Sabemos que puede deberse al exceso de trabajo, a una época de estrés o incluso a algún tipo de enfermedad. No obstante, una mala circulación se asocia a su vez a un aporte menor de combustible suministrado a los músculos.

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Debemos mejorar nuestros hábitos de vida y, ante todo, conocer sus principales síntomas.

 

Texto: Vangellness

Foto: Betty Pink

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